Nunca pensé que el tiempo
es el reflejo metálico
de tu cuerpo en la ventana.
Feroz batalla
cuerpo a cuerpo
día a día
segundo
a
segundo,
irreversible.
Nunca pensé que el tiempo
era llegar a la noche
sin que amanezca un minuto.
Una playa perdida en la costumbre.
Una vida que tiembla bajo mis pies.
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